Ser mala madre para dirigir la empresa

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Anoche tocó velada romántica en la cocina.

Habíamos dejado a las niñas viendo peli nocturna para conseguir algo de paz conyugal.

El vino era bueno.

La conversación fenomenal.

Después de semanas de semiconfinamiento sacamos un rato para nosotros. 

Por mucho que Ana y yo queramos tratar temas de adultos y olvidarnos de las niñas es imposible no volver a ellas una y otra vez.

En un momento Ana me dijo:

– ¿Tú sabes lo que es un gorro?

– …..

– Lo que las madres ponen a sus hijos cuando ellas tienen frío.

No hay manera mejor para describir como algunos empresarios se atascan tratando de hacer crecer su empresa.

Es normal los primeros años cuidarla, preocuparse, mimarle, dedicarle todas las atenciones que necesita.

Eso está muy bien.

Pero con la empresa, como con los hijos, hay que ir dirigiendo su crecimiento para que sea capaz de valerse por si misma.

Sin tanto mimo, sin necesidad de estar tan encima, microcontrolando lo que hace.

Para que te crezca un niño dependiente solo tienes que hacer todas las tareas por él. No se lo pongas difícil. Allánale todo el camino. En cuanto venga la primera curva se tirará al suelo y se pondrá a llorar hasta que le beses la pupita.

Eso es tierno con dos años. 

Con quince da grima.

Si ya estás llevando tu empresa por el camino de la madurez enhorabuena.

Si quieres que te echemos una mano para ser una mala madre

PROGRAMA DE DESARROLLO EMPRESARIAL

PD: Hay que saber dejar que se hagan daño de vez en cuando para que aprenda mejor. 

Un camino rápido para caerse poco y aprender mucho.